Cazadores de imagenes

Avanza sigiloso por las calles, oteando cada esquina: a veces desciende un poco para observar algo, nada importante, y se eleva nuevamente en busca de mayor visibilidad: las calles están desiertas. Comienza a girar sobre sí mismo. Al fin divisa a un hombre tendido en el piso, desciende hasta pegarse a su cara: es un borracho, nada interesante. Sube, se remonta por encima de los edificios sin rostro, las ventanas cerradas; ni un solo sonido. A lo lejos divisa otra esfera. Se trasmiten mutuamente: es un canal rival, se corta todo contacto y cada cual continúa su camino en busca de alguna noticia sensacional que conmocione a todos y que reporte grandes ganancias.

Envié otro guión para FamaVideo y no me lo aceptaron, ¿qué tengo que hacer para que me lo acepten?

La madre no lo escuchaba, su mirada recorría la pantalla de la computadora revisando las ofertas del servicio de restaurantes a domicilio. Contemplaba el decorado de los platos: “Éste parece sabroso”. Presionó el teclado, y se recostó hacia atrás satisfecha, ahora sólo tenía que esperar unos minutos hasta que llegase el pedido al área de recepción, donde el manipulador de alimentos se ocuparía de preparar la mesa, por supuesto que al estilo del restaurante escogido, lo cual requería de cierta ambientación y de un pago adicional, era como comer fuera sin salir de casa. Lo cual le encantaba…

Mami, no me escuchas.

Ella observó a su hijo: “cómo ha crecido, ya casi es un hombre. ¿Qué edad tiene ya? Deja ver…”. Consultó a la memoria de la computadora: “¡Dieciséis años! Yo no sé por qué no engorda. Le preguntaré a Sofía si su hijo también está tan delgado, hay que hacer algo para que engorde…”.

No vale la pena hablar contigo, tú no escuchas, nunca escuchas.

El joven encendió la pared pantalla y se conectó con la transmisión en directo del programa “La ciudad al desnudo”. En la pantalla aparece el tele reportero, esa esfera tan familiar en la vida de todos, y que luego de rotar varias veces, se aleja a gran velocidad. Las oscuras calles quedan al descubierto, la cámara implacable se desplaza, está a la caza de imágenes: Allí estaba la imagen buscada, un hombre se movía entre las sombras. El joven se recostó hacia atrás y se aferró a los brazos de la butaca, era el hombre lobo. Le decían así porque utilizaba unas guantillas terminadas en forma de garras con las cuales desgarraba el cuello de sus víctimas.

Otra vez viendo esa porquería.

El joven no se inmutó, era su padre con la misma cantaleta de siempre.

¡Cuántas veces te voy a decir que todo eso es mentira!, que nada de eso sucede en realidad. Hace tiempo que esa información dejó de ser fidedigna. Esos malditos satélites rastrean la ciudad constantemente y como no encuentran ninguna noticia sensacional, la inventan. Sólo “Canal real”, que es el oficial, trasmite con cierto realismo, y para eso funciona tan sólo dos horas al día. ¿Sabes por qué? Porque en las calles no ocurre nada, ¡Nada! Lo que estás viendo son filmaciones falsas, videos elaborados por gentes sin escrúpulos, que pretenden mantener a los tontos sentados el día entero frente a la pantalla haciéndoles creer que esas cosas suceden allá afuera. Hace años que todos los canales están falseando la realidad, a partir de aquellas primeras tomas de violaciones y asaltos en vivo trasmitidas por “Canal real”, surgió una explosión de violaciones, asesinatos, robos… Y lo peor es que tienen a la población asustada…

Tú sólo repites lo que dice tu amigo el científico.

Yo no repito nada, y si lo repito es porque es verdad. A ver, ¿cómo tú crees que ese asesino puede estar circulando libremente por la calle sin que la policía lo capture?, y sin embargo, una esferita esta detrás de él filmando todo lo que hace. ¿No es absurdo?

Ahí está el justiciero azul gritó el muchacho emocionado éste es el fin del hombre lobo.

Tonterías, sólo esto me faltaba, tener un hijo retrasado mental y se alejó dando un resoplido en busca de su esposa.

La encontró en el cuarto, pero era como si no estuviera, tenía puesta aquella careta con los dichosos guantes, ella movía su mano enguantada como si cogiera algo, después parecía examinarlo detenidamente, y hacía como si lo colocara nuevamente, volvía a coger otro lo examinaba y pasaba suavemente la mano que descendía sobre el aire.

“Ahora era imposible hablar con ella, debe estar en alguna tienda de ropas haciendo sus compras virtuales”.

Ya se iba a ir cuando escuchó un gemido, vio a su esposa alzar sus manos enguantadas, su cuerpo temblaba sin parar.

¡Eh!, ¿a ti qué te pasa?

Pero ella no podía escucharlo

¿Qué te sucede? Volvió a gritarle.

Ella cayó sobre el suelo como empujada por alguien, y se puso bocabajo con las manos sobre la nuca. El se precipitó sobre la computadora y la desconectó, luego se acercó a su esposa y le quitó los espejuelos, sus ojos azules se movían inquietos hacia todas las direcciones, luego la despojó de sus guantes, ella se abrazó a él temblando.

¿Qué te sucedió?

Unos ladrones entraron armados a la tienda y dispararon sobre el guardia y…

También tú crees esas cosas. Te han tomado el pelo, eso que tu viste es tan sólo un programa alterado, es parecido a los virus informáticos, eso es, son como una especie de virus que le han introducido a los sistemas de realidad virtual, y no son mas que delincuentes virtuales o asesinos informáticos…

Ah, esos son los asesinos informáticos.

Siii, pero en realidad no son más que programas elaborados por algún experto con fines comerciales, detrás de eso está la creación de nuevos mercados, por ejemplo ya están a la venta los policías informáticos, que no son más que vigilantes que se ocupan de evitar que esos delincuentes virtuales penetren en el sistema. Por cierto que debes reportarlo no vaya a ser que estén instalados en tu computadora.

¿Tú crees?

Seguro, te aconsejo que llames cuanto antes, si no quieres pasar otro susto.

El muchacho estaba aburrido y se puso a mirar algunos de sus videos, transformaciones hechas, cuando niño, a través del software AutoVIDEO. Allí estaba convertido en Tarzán saltando de una rama a otra, aunque era su rostro actual, entonces tenía diez años, no era ni por asomo su cuerpo. En aquella época él utilizó un programa convertidor que tomaba su biotipo actual y lo convertía en un adulto, por supuesto que su físico era demasiado enclenque por lo que recurrió a otro programa, Sansón el cual después de analizar su estructura ósea y sus músculos, lo sometía a un intenso sistema de ejercicios, hasta transformarlo en un joven atlético. Ahora sólo faltaba sustituir al héroe de la película por su propia imagen computarizada.

Desde entonces fue Tarzán, Superman, Batman… Pero todo aquello pertenecía a su infancia, eran fantasías de niño. Ahora quería algo más real. Contempló su imagen en la pantalla y se admiró de esa corpulencia que nunca llegó a alcanzar por más ejercicios que hizo. Aunque es justo reconocer que jamás llevó a cabo un plan sistemático de ejercicios, siempre careció de voluntad para dedicarse a algo en serio.

Mira Patricio, las cámaras están filmando nuestro barrio, ven para que veas las calles en vivo. Mira, está lloviendo.

¿Lloviendo? A lo mejor sale el asesino de la lluvia. Siempre que llueve torrencialmente aparece dijo el joven mientras se ponía de pie y salía deprisa para la sala.

Bueno no es un aguacero, lo que se dice un aguacero… Está apretando la lluvia, escucha los truenos. Ahora sí, tremendo aguacero.

El padre también corrió hacia donde estaban ellos.

Al fin cometieron un desliz, el observatorio anunció que hoy no llovería. Son unos farsantes.

Una figura con un impermeable oscuro se movía por las calles.

Ahí está gritó el joven.

Ese es… el asesino de la lluvia dijo la madre sumamente impresionada.

No sean idiotas todo eso es mentira, no puede estar lloviendo.

¿Cómo puedes estar tan seguro? preguntó la mujer.

Vengan conmigo les voy a demostrar que todo eso es mentira. Vamos a ver la ventana del fondo, la que da a la calle.

Ambos salieron detrás de él, el joven lanzó una última mirada a la pantalla: el asesino estaba detenido, hundió ambas manos en el impermeable y comenzó a silbar aquella tonadilla…

El padre apretó un botón y apareció una ventana de forma ovalada. No pudo evitar dar un salto hacia atrás: sobre el cristal golpeaban gruesas gotas.

No puede ser…

El joven corrió hacia la sala, la madre detrás. Ella lanzó un grito de horror. El asesino estaba caminando por el frente de la casa.

Esa lluvia es mentira gritó el padre furioso.

Entonces, por qué no abres la puerta y sales a la calle y te cercioras le dijo el hijo en tono desafiante . Mira ahí está, si sales podrás verlo. ¡Vamos sal! ¡Él está allá afuera!

El agua caía a chorros sobre su sombrero, calado hasta las cejas. Sus enormes ojos inexpresivos se abrieron desmesuradamente y un brillo esquizofrénico iluminó su rostro y sus labios se plegaron en una larga sonrisa, aquella enigmática sonrisa que le helaba el alma a los televidentes: ya tenía un plan, sacó su mano del bolsillo, un objeto metálico resplandecía en su mano izquierda. Comenzó a caminar de manera resuelta. La puerta de la casa le quedaba a sólo pocos pasos.

Viene para acá gritó la madre, y se abrazó al hijo.

Esto es una broma de mal gusto, voy a llamar a la policía.

El teléfono no funcionaba.

Míralo ahí, viene a matarnos gimió la mujer sin soltarse del hijo.

Pero… Ya, esto es el colmo. ¿Qué pretenden?, asustarnos. Mañana me voy a quejar a la policía. Mañana van a ver…

Afuera, alguien tocaba a la puerta.

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Acerca de Alejandro Madruga

Licenciado en Cibernética Matematica. Trabajo el tema de la Inteligencia Artificial desde 1986. He publicado articulos y ensayos sobre la Cibernetica y las tendencias tecnologicas. También he publicados narraciones de ciencia ficción
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