Evento BEHIQUE 2014

BEHIQUE 2014, en su 7ma edición dedicada al género Ciberpunk. Es un evento cultural cubano de  fantasía y ciencia-ficción de frecuencia anual dirigido a jóvenes y adultos.

unnamedLos días 1 y 2 de agosto se celebrará en el Centro Hispano-Americano de Cultura la 7ma edición del evento BEHIQUE, evento cultural cubano de fantasía y ciencia-ficción de frecuencia anual dirigido a jóvenes y adultos, organizado por el Proyecto Cultural para la Divulgación del Arte y la Literatura FAntástica (DiALFa) y el Centro Hispano-Americano de Cultura.
El evento es de libre acceso. Sesionará el viernes 1 de agosto a partir de la 1:00 p.m y el sábado 2 de agosto desde las 10:00 a.m. hasta las 5:00 pm, sita Centro Hispano-Americano de Cultura calle Malecón No.17 esquina Prado, Habana Vieja.

En esta ocasión el evento estará dedicado al género Ciberpunk. Se realizarán varias actividades como:
– Conferencias sobre el ciberpunk, y la ciencia ficción en general.
– Presentaciones de libros, y Charlas con autores.
– Panel: Novedades en Cuba y el mundo sobre el género fantástico.
– Reconocimiento BEHIQUE a personalidades y autores cubanos.
– Premiación del concurso ?Mabuya? en las categorías de cuento, historieta e ilustración.
– Premios Juracán al mejor libro cubano publicado seleccionado por el fandom.
– Encuentro de conocimientos.
– Exposición de artes plásticas y manualidades.
– Desfile de disfraces del género fantástico, literatura, cine, historieta, manga-anime.
– otras sorpresas?

Los interesados en participar en alguna de estas actividades, o ayudar, por favor comuníquense con nosotros:
dialfa.hermes@gmail.com
sheila@bpvillena.ohc.cu

El evento BEHIQUE se realiza gracias a la colaboración de escritores, artistas, y proyectos culturales como: Informativo Estronia, Taller Espacio Abierto, Proyecto Habana Cosplay, Proyecto Hikari Guild, Proyecto Cultural ?Anime no kenky??, Grupo Cultural Arcángel, y la Vitrina de Valonia.

Sheila Padrón Morales.
Coordinadora del Proyecto DiALFa

Anuncios

Hacia una clasificación de la ciencia ficción.

1. Ciencia ficción (CF) dura: tratamiento riguroso de los temas con terminología científica.
2. Futurista: Civilizaciones futuras mas allá del año 3000. Fundaciones intergalácticas.
3. Humanista: Las consecuencias sociales, morales y espirituales que traerá a la humanidad el uso irracional de la ciencia y la tecnología.
4. Realismo futurista: La evolución de una sociedad partiendo de la época actual. La sociedad se proyecta en un futuro inmediato, no mas allá de 30 o 50 años.
5. Hibrida: La mezcla de diferentes géneros. Se combinan de forma armoniosa la CF con otros géneros: terror, aventuras, policiaco, etc.
6. El antigenero: La inclusión y mala utilización de elementos de la CF a una trama (casi siempre pésima) que los necesita, con fines efectistas (que casi nunca se logran). La mayoría de los filmes de CF que se producen en los Estados Unidos.

Zaida, cuentos de ciencia ficción

portada-zaida-cienciaficcion

Siempre acostumbro venir aquí, a evocar su recuerdo, a contemplar nuestro mar; donde ella descansa. En este lugar la encontré y aquí mismo, desde este promontorio, la arrojé al mar. Sí, la arrojé al mar. Yo no quería…

 

Zaida, cuentos de ciencia ficción

Zaida es una selección de cuentos cortos de ciencia ficción donde los temas van desde mundos virtuales, donde cada cual busca la felicidad que no encuentra en su vida real, a la desdicha de un paria o la crítica a una sociedad de consumo. No escapa a una sátira sobre las leyes de la robótica o al humor de contagio, un ser traumatizado lleno de complejos y de odio hacia la humanidad. Así como la reflexión sobre dos vidas párelas que transcurren al mismo tiempo entre dos personas con estatus social totalmente diferente, donde las comodidades de una casa inteligente contrastan con la vida miserable de un ser sin esperanza.

Otros temas también son abordados como el amor imposible, la nostalgia y el desgarramiento interior de un mundo que es indiferente al destino del ser humano y a su propia realización. Y por supuesto, el análisis las tecnologías inteligentes, las computadoras, la automatización y la enajenación que se produce producto de un mundo donde lo importante es tener, donde el ser se mezcla con las tecnologías en una búsqueda desesperada por realizar sus sueños. Al final el cuento el infierno, es una reflexión sobre el bien y el mal y lo que nos hace verdaderamente humanos.

Disponible en

Evento Behique 2013

Poster BEHIQUE 2013BEHIQUE 2013
Gran Evento Cultural de Fantasía y Ciencia Ficción para los jóvenes.
6ta edición dedicado a la ciencia-ficción Post-apocalíptica.

Nota  de prensa:
Sexta edición de BEHIQUE,  gran evento cultural cubano de literatura y arte del género fantástico, de frecuencia anual, dirigido a jóvenes y adultos. Los días 2 y 3 de agosto se celebrará en el Centro Hispano-Americano de Cultura, sita Malecón No.17 esquina Prado. Habana Vieja. Se realizarán conferencias sobre la ciencia-ficción Post-apocalíptica (literatura, cine, manga-anime, etc), comentarios de la película cubana ?Los desastres de la guerra? por su director Tomás Piard, un Panel sobre la ciencia-ficción en Cuba, reconocimientos a la escritora Daina Chaviano y al grupo Espiral, un encuentro de conocimientos, presentación de los resultados del Concurso Mabuya en las categorías de cuento, historieta e ilustración, una exposición de artes plásticas y un desfile de disfraces.

Más detalles:
El Centro Hispano-Americano de Cultura, y el Proyecto Cultural para la Divulgación del Arte y la Literatura Fantástica (DiALFa), invitan a la 6ta edición del Gran Evento Cultural de Fantasía y Ciencia Ficción, BEHIQUE 2013, dedicada la jornada a la ciencia-ficción Post-apocalíptica.

Este evento cultural cubano de literatura y arte del género fantástico, de frecuencia anual, es de libre acceso dirigido a jóvenes y adultos. Sesionará el viernes 2 de agosto a partir de la 1:00 p.m. y el sábado 3 de agosto a partir de las 10:00 a.m., en la sede del Centro Hispano-Americano de Cultura, en Malecón número 17, esquina Prado, en La Habana Vieja. Al evento están invitados jóvenes escritores, artistas y autores cubanos.

Se han planificado diferentes conferencias para los jóvenes:
–  Escenarios y Literatura post-apocalíptica
–  Cine post-apocalíptico
–  Proyección y presentación de la Película ?Los desastres de la guerra? por su director Tomás Piard
–  Conferencia sobre las ucronías
–  Historieta, Manga y Anime post-apocalíptico
–  Literatura Cubana del género.
–  Panel ?Sucesos y novedades en Cuba y el mundo sobre género fantástico?.

Se realizaran además las actividades: ? Encuentro de conocimientos;  ? Reconocimientos a personalidades de la cultura cubana;  ? Presentación de resultados del Concurso Mabuya en las categorías de cuento, historieta e ilustración; ? Exposición de ilustraciones e historietas del género; ? Exposición de artesanía, libros, y manualidades; ? Muestra de Disfraces y Cosplay.

Todos los interesados pueden asistir.

Contacto:
Sheila Padrón Morales, Coordinadora del Proyecto DiALFa
dialfa.hermes@gmail.comsheila@bpvillena.ohc.cu

La chica de enfrente: la real

Ella caminaba a mi lado: yo sé que sabe… Y sin decir nada alzó la vista al cielo: ¡Mira cuantas estrellas hay!, o tal vez, ¡Que noche más hermosa! No hace falta que lo diga, sus ojos claros lo dicen todo. En ella se refleja el fulgor de todas las estrellas; pestañeó como si adivinase mis pensamientos, las estrellas se apagaron por un momento; sólo en sus ojos se percibía la inmensidad de aquella noche, noche especial; porque al fin sabrá lo que ya sabe, lo que tantas veces le dije en sueños. No más inmersores de mundos virtuales, basta de registrar tan sólo sensaciones; la quiero a ella, en este mundo real.

Te quiero le dije con voz temblorosa.

Ella volvió a contemplar las estrellas; había una que llamaba la atención porque titilaba incansablemente.

Los sueños… Los sueños son como las estrellas: inalcanzables, misteriosos dijo sin mirarme.

No sé, pero de pronto sentí que la noche me aplastaba, que aquella estrella radiante se reía de mí; de mi inseguridad, de mi miedo a perderla.

Tú no me amas a mí. No, tú amas un sueño, y en ese sueño, tú conformas a una mujer que físicamente se parece a mí; pero no soy yo, es sólo la mujer de tus sueños. Ámame con toda tu alma, suéñame a tu antojo, tú que puedes soñar. Créeme yo no soy nada comparada con tus sueños. Tú vives en otra dimensión, en la de los sueños, ese es tu mundo. Yo vivo en una dimensión opuesta a la tuya: la realidad. Yo estoy prisionera en la rutina. Tú eres libre, no olvides que eres el componedor de sueños.

No me atreví a decir nada, pero yo no quería tan sólo soñarla, ni siquiera tuve el valor de mirarla a los ojos; sólo sé que un sentimiento de angustia me apretaba el pecho; me faltaba el aire y las estrellas se iban apagando una tras otra; hasta quedar la noche oscura y silenciosa… Desperté sobresaltado.

Arrojé contra el piso el inmersor de mundos. Siempre lo mismo: me debatía entre sueños y realidad, y eso me atormentaba. Me llené de valor y la llamé por teléfono. Ella apareció en la pantalla.

¿Qué quieres ahora? Si no tienes algo importante que decirme cuelga que estoy ocupada.

Contemplé enmudecido sus grandes ojos claros. Siempre pasaba igual, la llamaba y después no me atrevía a invitarla a salir.

No me mires con esa cara. ¿Vas a decirme algo?

Yo… Yo… En realidad saludarte… Me dijeron que estabas enferma y…

Pues te equivocas, porque estoy muy bien.

Y diciendo esto se puso de pie y dio una vuelta completa.

¿Tú no crees que estoy bien?

Sssí, sí… Claro, claro.

Bueno, ya viste que estoy bien. ¿No era eso, lo que querías saber?

Sí, eso…

Y sin decir más colgó.

Agarré al inmersor, ya me lo iba a colocar sobre la cabeza, cuando recordé a Freud, era el seudónimo de un amigo mío que ejercía como psicólogo clínico. Sin dudas, él podría ayudarme. Fui a verlo inmediatamente. Y le conté mis conversaciones telefónicas con la chica de enfrente, los sueños que tenía con ella y las explicaciones que ella me daba en cada inmersión virtual.

Es un caso típico de justificación inhibitoria. No quieres enfrentar el problema y pones en sus labios las palabras que tú quieres escuchar y de esa forma evades la realidad. Tú le temes al amor. ¿Y sabes por qué ella te trata así? Porqué se cansó de esperar por ti. La mujer de hoy no soporta al hombre indeciso. Tienes que invitarla a salir, aunque sea a un parque, y declárale tu amor. Tienes que hablarle cara a cara. Decir lo que sientes, y sin darle tiempo a pensar la abrazas y la besas. Debes romper esa imagen que tiene de ti; demostrarle que eres un hombre decidido… fogoso. Créeme, eso no falla. Y otra cosa, está probado científicamente que los inmersores de mundos virtuales producen trastornos síquicos, tales como: alucinaciones, estados de angustia, temores… y en el mejor de los casos actúan como inhibidores de la acción: produciendo cansancio, estados de ensoñación… En fin, te aconsejo que no vuelvas a utilizar el inmersor, su efecto es más pernicioso que el de las drogas; acaba con la voluntad del hombre. Todo lo que tienes que hacer es actuar, vivir… Ir a la lucha… Enfrentarte a la vida y zas, se acabó. No más inmersor, recuerda no más inmersor…

Gracias Freud, perdón doctor Silver…

Le di la mano agradecido, salí convencido de que esa era la solución: enfrentar la realidad.

En cuanto llegué a la casa cogí el teléfono, y sin mirar su imagen en la pantalla, la invité a ir a un parque abandonado que estaba a pocas cuadras de la casa. Ella no respondió, alcé la vista y vi sus ojos claros mirarme o mejor dicho verme, era la primera vez que fijaba sus ojos en los míos. Yo estaba desconocido y de forma resuelta volví a insistir. Ella aceptó. Quedamos en encontrarnos por la noche en el parque.

Según pasaban las horas la angustia se apoderaba de mí: me movía inquieto de un lado para otro, me sentía intranquilo; lentamente iba perdiendo la confianza en mi. La inseguridad, implacablemente se iba adueñando de la situación: “¿Irá a la cita?… ¿Podré decírselo?… ¿Irá? ¿Qué le diré?…”.No podía estar sentado un minuto, la ansiedad me mordía el intestino: comencé a sentirme enfermo, tenía deseos de ir al baño; eran justificaciones. Miré al inmersor y acerqué mi mano temblorosa: “¡No!… ¡No lo haré!” Alejé la mano y cerré el puño: “No me dejaré vencer. No más fantasías, quiero la realidad: la quiero a ella, a la real.”

Tenía que escapar de aquel vicio de soñar mundos, estaba cansado de soñar. Quería vivir a su lado. Ella era mi salvación, la esperanza de integrarme a la realidad, de abandonar para siempre el mundo de los sueños.

El parque estaba desierto, la noche estrellada… Pero, faltaba ella. Sentía mi corazón latir de prisa. El tiempo transcurría ajeno a mi ansiedad. Al fin, apareció. Se veía molesta, sus ojos claros se movían intranquilos.

Estoy esperando. ¿Qué vas a decirme?

Nos sentamos en un banco le dije con voz casi imperceptible.

Pareció escucharme, porque escogió uno y se sentó, yo me senté a su lado. Ella esperaba: miró al cielo. Las estrellas seguían ahí. Observé la luna, me pareció fría, distante. Recordé las palabras del sicólogo. Tenía que enfrentar la realidad. No lo pensé, si lo pensaba no lo decía, y simplemente le dije:

Estoy enamorado de ti.

Me observó conmovida, se enjugó una lágrima, y alzó la vista hacia las estrellas.

Los sueños… Los sueños son como las estrellas: inalcanzables, misteriosos. Tú no me amas a mí. No, tu amas un sueño, y en ese sueño tu conformas a una mujer que físicamente se parece a mí; pero no soy yo, es sólo la mujer de tu sueño…

Me puse de pié sobresaltado. Observé como las estrellas se apagaban y como la luna se ocultaba detrás de una nube, no soplaba una gota de aire; la noche se tornaba cada vez más oscura para mí: no había duda… soñaba.

Mundo virtual

Afuera tal vez llueva o quizás hace un día radiante, a lo mejor un loco asesinó a alguien o hace mucho frío, un frío glacial. Sólo los fuertes salen, sólo ellos pueden recorrer la ciudad. Afuera reina la anarquía, el caos, la violencia. ¿Quién sabe cuántas cosas terribles sucedan?

Un sonido intermitente lo sacó de sus pensamientos. Encendió la computadora y lanzó un vistazo al display.

… USTED AUN NO HA ENTREGADO EL GUION, LE RECORDAMOS QUE A LAS DOCE EXPIRA EL LIMITE DE ENTREGA Y CON EL, NUESTRO COMPROMISO…

“El guión. No tengo deseos de hacer nada. Sólo dormir, soñar; soñar con ella”.

Se colocó sobre su cabeza el inmersor de mundos virtuales.

Caminaba por la playa, su corazón latía deprisa, sabía que la encontraría, ella estaría en algún lugar de su sueño esperándole. Él caminaba sin rumbo, se detuvo a respirar el olor del mar y sintió como los pulmones se le llenaban de salitre. A lo lejos una mujer estaba parada frente al mar. Es ella, ella…

¡No!, ¿Por qué?…

Otra vez estaba en su cuarto.

¡Coño! Se golpeó la cabeza con furia.

“Tengo que lograrlo, necesito sumergirme en mis sueños. ¿Podré hacerlo? Una vez dormido, ¿quién alimentará después los sueños?, ¿quién me seguirá soñando? Yo con la ayuda del generador de mundo virtuales, sólo puedo crear un sueño y sumergirme en él. Pero, ¿cómo generar las nuevas variantes que quiero soñar? ¿Por qué siempre me despierto? ¿Será que me asusto, que me impresiono tanto y por eso despierto? Si pudiera seguir soñando. Yo no quiero que sea el inmersor quien me inserte en su mundo virtual. Quiero crear mi mundo, soñarlo e incluirme en ese sueño y volver a soñarme, hasta que soñador y sueño se confundan, hasta que el soñador y el mundo virtual se sintonicen y funcionen armoniosamente”.

En la pantalla continuaba la advertencia de terminar el guión.

Conectó el sistema de clasificación de películas: aparecieron varios filmes en pantalla, luego consultó el sistema evaluador, y a cada guión se le asignó un coeficiente de acuerdo a la aceptación que tuvieron. Activó el sistema inteligente para que extrajera los temas centrales y los agrupara. Nuevamente consultó el sistema evaluador y cada tema recibió, a su vez, un coeficiente de aceptación. Por último consultó la base de conocimientos sobre los resultados obtenidos, y obtuvo la propuesta del guión con las variantes de temas a adoptar.

“Ya casi tengo el argumento, ahora sólo falta el acabado, el toque creativo. Esta es la parte que únicamente los humanos pueden hacer: obtener de este ajiaco un guión aceptable”.

Volvió a pensar en ella, no podía apartarla de sus pensamientos. Deseaba tanto lograr el contacto; llevaba meses tratando de hablar con ella, pero siempre despertaba; era tan grande su excitación al verla que su mente perdía el control sobre el inmersor y este lo hacía volver a la realidad. Pero en estos momentos debía olvidarse de ella, ahora sólo importaba el dichoso guión, era un compromiso ineludible, a él le pagaban por entregar semanalmente un guión, otro realizaba la composición de escenas, otro los ajustes de actuación, otro las piezas musicales, y por último el director era quien armaba todas las piezas. Y ahí estaba el problema, que todos ellos tenían que partir del dichoso guión. Por eso necesitaba apurarse, lo único que tenía que hacer era conformar el argumento con los resultados obtenidos: quitar por aquí, agregar por allá, repetir esto otro. Todo era muy sencillo.

“Si también fuese así el contacto con ella. ¿Por qué desaparece de mis sueños? ¿Por qué no se deja soñar? ¿Quién es ella? ¿De donde viene? Tal vez ella exista: ¿En este mundo? Yo sé que existe, virtualmente existe. Si no, ¿cómo siempre aparece en mis sueños? Ella vive en alguna parte de mi mente, de algún pasado remoto que evoco a través del inmersor”.

Era un hombre solitario, su timidez no encajaba en una sociedad, donde cada cual proyectaba una imagen fuerte y segura; él un ser endeble, temeroso. ¿Quién podía fijarse en él?

Las horas calmosas, transcurrían ajenas al conflicto de un hombre que luchaba contra el reloj. En otra época lo hubiese terminado en pocos minutos, pero hoy no podía, su mente estaba dispersa.

“Si pudiera verla nuevamente, aunque sólo fuese un segundo. Verla de cerca, contemplar sus ojos. Si pudiera oír su voz…”

De forma automática, cogió el inmersor y se lo colocó sobre la cabeza. Tenía la mirada perdida: “soñarla, volver a soñarla”.

Regresó a la playa, la misma playa de siempre; con la misma arena, el mismo cielo; aquella playa inconfundible: su mundo secreto, donde se encontraba con ella; siempre de lejos, sólo de lejos… Miró hacia todas partes con ansiedad: ella no estaba. La playa estaba desierta. Caminó primero, luego corrió por la arena. No sabía su nombre, además era inútil llamarla: ella debía estar allí, era parte de ese mundo. Se detuvo jadeante, sabía que de un momento a otro despertaría.

¿Dónde estás? gritó desesperado.

Cual no sería su asombro al verla bañándose en el mar. Ella le hacía señas, lo llamaba, le pedía que penetrase en el agua. “¿Entrar al mar?” La idea lo horrorizó. Nunca antes lo había hecho. Sin embargo en lo más recóndito de sus recuerdos existían imágenes vagas sobre el mar; ideas dormidas, tal vez surgidas de otra vida, de alguna infancia olvidada, borrada por la lluvia de información absorbida durante años; o de un mundo virtual, de algún sueño perdido en el tiempo, en el arquetipo de su especie.

Sentía miedo, ella sonriente lo llamaba, le pedía que fuera a encontrarse con ella. Sólo aquel frío imponente y aquellas olas amenazadoras se lo impedían. El corazón golpeaba decidido sobre su pecho, incitándole. El mar se replegaba, se convertía en espuma. Avanzó hacia ella. Sintió como el agua fría le subía por el cuerpo y como el aire húmedo le golpeaba el rostro. Ella estaba frente a él; surgida del mar, totalmente desnuda. Sabía que de un momento a otro podía despertarse, que todo no era mas que un sueño; pero allí estaban aquellas olas que le golpeaban, y a ratos, estaban a punto de derribarlo. La vio acercarse, con su pelo aun chorreando agua. La tomó entre sus brazos, tembló de miedo al sentir el calor de su cuerpo. La abrazó fuertemente. Sabía que en cualquier momento podía despertar: por eso la besó, nunca antes había besado a una mujer; sintió como el corazón de ella le golpeaba el pecho; respiró su aliento y la besó largamente. Sabía que podía despertar, que era un sueño; una sensación computarizada. Atrás quedaba su cuarto oscuro; atrás, aquel computador gris, con aquella pantalla negra, que con letras rojas anunciaba: SEÑOR COLLING USTED ESTA DESPEDIDO.

La primera ley de la robotica

Mijail Petrovich, estaba acorralado por tres hombres que le disparaban desde ángulos diferentes. Mijail parapetado detrás de una gran columna defendía su vida; a su lado expuesto a las balas, ajeno a todo, se encontraba Marcel.

Maldición, yo tengo la culpa se decía.

Mijail Petrovich, había llegado ayer a New York para participar en una conferencia sobre robótica; como siempre, viajó acompañado de su robot. Al llegar a esta ciudad le entregaron un revolver y le advirtieron que no saliera solo, y mucho menos de noche.

Había hecho caso omiso de las instrucciones, se sentía seguro en compañía de Marcel. ¿Quién se iba a atrever con él? Y sin embargo estaba allí, acorralado en aquel parqueo, por esos tres bandoleros.

Una bala rebotó sobre la coraza de hierro de Marcel. Fue entonces cuando Mijail, decidió pedirle ayuda a su robot.

Marcel estoy en peligro, esos hombres me van a matar si tú no me ayudas. ¡Detenlos!.

El robot no responde; permanece inmóvil, en silencio.

Uno de los hombres comienza a avanzar disparando, Petrovich le abre fuego. El hombre se lanza al suelo, da tres volteretas y se oculta tras un camión.

Marcel, si tú no me ayudas esos hombres me matarán, ¡entiendes, me matarán!. Tienes que defenderme.

Por fin, sonó la voz grave de Marcel.

No puedo hacerle daño a los humanos, no puedo.

Mijail Petrovich lo sabía, el robot estaba programado bajo las tres leyes de la robótica, y la primera ley era: no dañar al ser humano, pero su vida ahora dependía de Marcel.

Marcel, escúchame, esos hombres son tres criminales, que están fuera de la ley; probablemente estén condenados a muerte por la sociedad, si los detienes le vas a hacer un favor a la humanidad. No entiendes ¡son delincuentes!, son seres sin escrúpulos… y mi vida depende de ti… ¡Atácalos!.

No puedo, no puedo.

Una bala pasó silbando cerca del oído de Petrovich, se llevó la mano izquierda a la sien.

Por poco… un poco más y no hago el cuento.

Petrovich comenzó a disparar, pero tuvo que ocultarse rápidamente, las balas rechinaban contra la columna.

Marcel, tienes que hacerlo. ¡Te lo ordeno!… te lo suplico.

Uno de los hombres se movía detrás de los autos.

Marcel comenzó a avanzar lentamente hacia él. El delincuente se quedó tranquilo, esperando que se le acercara. Marcel lo cogió por una mano.

¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!, que haces bruto, me estás haciendo daño.

El robot soltó inmediatamente.

¡Oh, no! Es mentira Marcel, te está engañando.

El hombre yacía en el piso, retorciéndose del dolor

¡Ay mi brazo! Me lo partiste, me lo partiste.

Mijail disparó, fue a disparar de nuevo pero… ¡no tenía balas!.

Marcel, Marceeel estoy perdido, sólo tu puedes salvarme. no puedes permitir que esos criminales me asesinen; tienes que detenerlos. Por favor Marcel… no hay otra solución.

Los otros dos hombres comienzan a avanzar disparando.

Marcel abandonó al que estaba sobre el suelo y avanzó hacia otro de los delincuentes.

No te me acerques, soy alérgico al metal, me puedes producir la muerte.

Marcel se detuvo en seco con los brazos extendidos.

Mientras tanto el que se quejaba, dejó de retorcerse y comenzó a disparar desde el suelo. El tercero avanzaba a toda prisa hacia Petrovich.

Soy alérgico, me voy a desmayar, no aguanto más y diciendo esto se desplomó.

¡ Marcel!, ¡Aquí! ¡Ayúdame!.

Ahí estaba el tercero de los delincuentes, apuntándole con la pistola.

Pero ya Marcel estaba junto a él, y de un tirón le arrancó el arma de la mano.

Pero si sólo estábamos jugando con él, en nuestro país se acostumbra a recibir a los extranjeros de esta forma.

Dame la pistola Marcel, rápido dame la pistola antes que…

El otro, el del “brazo partido”, estaba ya frente a Mijail apuntándole.

Claro Marcel era sólo un juego, nosotros estamos muy contentos de tenerlos con nosotros dijo el otro sin dejar de apuntarle.

Al grupo también se había unido el “alérgico”, pistola en mano apuntando a Petrovich.

Mijail se ocultó detrás de su robot.

Marcel me van a matar, dame la pistola.

No tienes ningún peligro, las balas son de mentiritas, a quien se le ocurre pensar que nosotros vamos a hacerle daño a un ser humano. Nosotros también cumplimos con la primera ley de la robótica, ¿Verdad muchachos?.

Tanto el “alérgico”, como el del “brazo partido”, se habían ido acercando cada uno por un lateral y ahora lo tenían a tiro.

Marcel, me van a matar; no te das cuenta. ¡Me van a mataaar!

No digas eso, estas balas no hacen daño, lo que hacen es producir la risa, y para demostrártelo…

Se escucharon uno, dos, tres disparos.

Se retorcía en el suelo, se convulsionaba; extendió su brazo.

¡Marcel ayúdame…

¡Mira! Que manera de divertirse. Ahora me toca a mi dispararle, dijo el otro mientras le apuntaba con su “brazo partido”.

Nuevamente se escucharon uno, dos, tres disparos y el cuerpo quedó inmóvil.

Los tres bandidos se acercaron al cuerpo ensangrentado de Mijail Petrovich y comenzaron a desvalijarlo: le quitaron el reloj, la sortija, la cartera y todo cuanto llevaba encima de valor.

El “desarmado” se acercó a Marcel.

Sabes que esa pistola me pertenece a mi, además está prohibido que los robot porten armas. Así que entrégamela.

Marcel extendió su brazo de hierro y abrió su mano.

Eso es. Eres un buen chico Marcel.

Los tres bandidos se alejaron riendo. Marcel permaneció allí inmóvil, rígido con la mano aún extendida.

  • Imagenes de autor